{"id":442,"date":"2010-04-02T07:00:00","date_gmt":"2010-04-02T07:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/mafran.es\/un-desorden-que-salvo-vidas\/"},"modified":"2019-10-22T18:10:56","modified_gmt":"2019-10-22T18:10:56","slug":"un-desorden-que-salvo-vidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mafran.es\/en\/un-desorden-que-salvo-vidas\/","title":{"rendered":"Un desorden que salv\u00f3 vidas"},"content":{"rendered":"<p>Hay veces que el desorden genera acciones que bien interpretadas puede llegar a ser vitales en la historia del ser humano.<\/p>\n<p>Es el caso de lo que sucedi\u00f3 el 28 de septiembre de 1928 en un s\u00f3tano del hospital de St. Mary en Londres. All\u00ed investigaban una serie de doctores, y en concreto uno, llamado Alexander Flemming, que no eran precisamente ordenados y que sol\u00edan comer sandwiches en el mismo laboratorio.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, el Sr. Flemming regres\u00f3 despu\u00e9s de 1 mes de vacaciones y nadie hab\u00eda tocado su laboratorio, as\u00ed que los restos de comida y migas de pan deber\u00edan seguir all\u00ed. Por suerte, algunas de esas migas cayeron sobre las muestras donde estaba investigando sobre los bacilos que provocaban diferentes enfermedades, y se produjo lo que se suele producir: el pan se puso verde.<\/p>\n<p>Cuando Flemming vio la muestras, se dio cuenta que algo extraordinario hab\u00eda pasado y que hab\u00eda que investigarlo: los bacilos hab\u00edan muerto. All\u00ed no hab\u00eda tocado nadie, salvo el moho del pan, as\u00ed que ah\u00ed deb\u00eda estar la respuesta.<\/p>\n<p>Flemming ya supon\u00eda que los hongos y las bacterias no se llevan muy bien, pero no hab\u00eda dado con ninguna raz\u00f3n, pero ahora ten\u00eda un claro ejemplo de hacia donde buscar y era, especialmente, en el moho del pan. Ten\u00eda delante suya la respuesta y s\u00f3lo hab\u00eda que dar con ella.<\/p>\n<p>Y afortunadamente, la encontr\u00f3: acababa de descubrir la Penicilina. La penicilina ha cambiado la historia de la medicina, salvar\u00eda millones de vidas durante el siglo XX y es uno de los grandes motivos de orgullo de la investigaci\u00f3n del ser humano. Y todo gracias a que era un desastre en el orden y la limpieza y a que era lo suficientemente inteligente como para interpretar qu\u00e9 hab\u00eda pasado con sus muestras, claro.<\/p>\n<p>Como curiosidad, a\u00f1adir que la penicilina, aunque no se sab\u00eda lo que era, se usaba desde hace mucho tiempo en muchos sitios. En la provincia de Almer\u00eda, era tradici\u00f3n durante el siglo XIX que una mujer, cuando se quedaba embarazada envolv\u00eda un pan en un pa\u00f1o h\u00famedo y lo escond\u00eda en un lugar h\u00famedo y oscuro hasta que naciera el ni\u00f1o. Y justo despu\u00e9s del parto se lo deb\u00eda comer. Deb\u00eda ser asqueroso, cierto, pero curiosamente se salvaban m\u00e1s mujeres que lo hac\u00eda que las que no lo hac\u00edan. Era considerado como una superstici\u00f3n, pero no, ya sabemos que hab\u00eda algo de cient\u00edfico.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay veces que el desorden genera acciones que bien interpretadas puede llegar a ser vitales en la historia del ser humano. Es el caso de lo que sucedi\u00f3 el 28 de septiembre de 1928 en un s\u00f3tano del hospital de St. Mary en Londres. All\u00ed investigaban una serie de doctores, y en concreto uno, llamado Alexander Flemming, que no eran precisamente ordenados y que sol\u00edan comer sandwiches en el mismo laboratorio. 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