Aprovechando el desecho

Hoy iba a escribir sobre logística inversa. Pero da la casualidad que el maestro Antonio Pérez Carmona me mandó un escrito sobre ello hace unos días y creo que no se puede mejorar. Así que hoy, hago mías sus palabras.

La logística inversa se ocupa de la recuperación y reciclaje de envases, embalajes y residuos peligrosos así como de los procesos de retorno de exceso de inventario, devoluciones de clientes, productos obsoletos e inventarios estacionales. Incluso se anticipa al fin de la vida del artículo, con el objeto de darle salida en mercados con mayor rotación. Pero para que estas acciones le resulten rentables a una empresa tienen que generar valor añadido. Esta logística se ha desarrollado de forma constante a través del tiempo hasta llegar a tener, en la actualidad, la importancia que le corresponde en las empresas que luchan por estar a la cabeza, las cuales, conscientes de su valor, han creado áreas especificas para su tratamiento. La logística busca gestionar estratégicamente la adquisición, el movimiento de productos, su almacenamiento y el control de inventarios, así como todo el flujo de información asociado. A través de ello, la organización y su canal de distribución se encauzan de tal forma que la rentabilidad presente y futura de la empresa se maximiza en términos de costes y efectividad.

La evolución legislativa, las nuevas directivas comunitarias y el incremento en la concienciación social acerca del mantenimiento medioambiental han ampliado los límites de actuación de los distintos departamentos relacionados con asuntos logísticos de las compañías. Si en un inicio las atribuciones de la logística eran solamente tener el producto justo, en el sitio preciso y en el tiempo adecuado al menor coste posible; en la actualidad el ámbito de aplicación se extiende desde el flujo directo de los artículos entre fabricante y consumidor (logística clásica) hasta la recuperación de los artículos fuera de uso para su reinserción en la cadena de suministro principal (logística inversa).

Este nuevo foco de interés de estudio logístico no es más que la aplicación de la tendencia natural del ser humano a recuperar los productos usados o desechados. A modo de ejemplo nos podemos remontar a la cultura romana, en la que las monedas de las ciudades conquistadas eran fundidas en nuevas, del mismo modo que las armas empleadas en las batallas se utilizaban como materia prima para la fabricación de aperos de labranza. O incluso más lejos, en la Edad de Piedra, cuando las esquirlas resultantes de la fabricación de sus herramientas se aprovechaban como puntas de flecha.

A partir de esto, las posibilidades económicas que plantean la recuperación de artículos fuera de uso se pueden estudiar desde dos puntos de vista:

    1. Generadores de demanda: Comercialmente, la reintroducción de productos que no se utilizan o la fabricación de artículos a partir de materiales reciclados respetuosos con el entorno y que reducen la generación de residuos es un argumento a favor ya que se presenta al fabricante como una empresa sensibilizada con el medio ambiente.
    2. Reducción de los precios de venta: volver a introducir productos reduce la necesidad de materias primas y de componentes, lo cual supone una disminución directa en los costes de fabricación.

Emprender estas actividades permitirá a las empresas –además de cumplir con la necesidad legal que las responsabiliza de los residuos asociados a sus productos- lograr ventajas competitivas y con ello conseguir sus objetivos empresariales.

Las distintas actividades que pueden emprender las compañías con el propósito de revalorizar la mercancaías que no se emplean deben cumplir las siguientes premisas:
• Gestión de artículos fuera de uso que no satisfagan las necesidades del consumidor y éste los deseche.
• Incorporación de valor añadido a la referencia recuperable a lo largo de la cadena de suministro.
• Obtención de un nuevo ciclo de vida de los productos o para alguno de sus componentes.

En 1995, algunos especialistas definieron la gestión de artículos recuperados como: “La gestión de todos los productos, componentes y materiales usados y desechados por los consumidores sobre los que el fabricante tiene cualquier tipo de responsabilidad y cuyo objetivo es recuperar tanto valor económico (y ecológico) como sea posible, reduciendo de esta forma la cantidad final de residuos”. Del mismo modo estos especialistas propusieron cinco opciones de las que puede servirse la empresa para rescatar económicamente las referencias en desuso:

    1. Reparación: Esta práctica consiste en volver a poner en condiciones de funcionamiento un producto que no se usa a un nivel de calidad, en general, inferior al de los artículos originales. Esta opción es susceptible de no ser considerada un método de revaloración puesto que en ningún caso existe la intención por parte del cliente de dejar de utilizar las referencias; se trata de una obligación.
    2. Restauración: Supone devolver al producto usado unos ciertos niveles de calidad y ampliar su vida útil.
    3. Refabricación: Consiste en proporcionar al artículo ya usado unos estándares de calidad tan rigorosos como los de los productos originales, consiguiendo de esta forma costes de fabricación inferiores.
    4. Canibalismo: Se basa principalmente en la recuperación de componentes que se destinarán a las opciones anteriores.
    5. Reciclaje: Con ello se recupera el material con el que está elaborado el producto desechado para aprovecharlo en la fabricación de nuevos artículos.

Otros autores realizan la clasificación de las actividades ejecutables por las empresas para la recuperación del valor de los productos fuera de uso a partir del grado de descomposición de los mismos artículos durante el proceso de recuperación. Más allá, sería aceptable descartar la reparación por no cumplir con las premisas definidas: tratarse de un artículo desechado por el consumidor, incorporar valor añadido y obtener un nuevo ciclo de vida para el producto.

Los sistemas generales de logística inversa varían mucho al depender directamente del tipo de artículo y del grado de recuperación que se persiga, pero se podrían agrupar como:

    1. Redes de reciclaje: Son estructuras que aplican un mayor grado de descomposición a los artículos recuperados. Requieren un gran volumen de producto (generalmente de escaso valor unitario) y de utilización para cubrir los altos costes de transformación.
    2. Redes de refabricación de artículos: Se refieren a empresas, normalmente paralelas a plantas de producción de los productos originales, cuyo principal objetivo es la reutilización de partes y componentes de gran valor y de los que, en gran número de casos, la compañía principal es la máxima responsable de la gestión de los residuos.
    3. Redes de productos reutilizables: normalmente, constituidas por estructuras descentralizadas que llevan a cabo labores de mantenimiento y limpieza de los productos y los reincorpora a la cadena de suministro.

Estas tareas las pueden desempeñar de forma interna o recurriendo a terceros para que las desarrollen. Teniendo en cuenta lo anterior, la clasificación también es posible realizarla en función de quien ejecuta y gestiona este sistema:

    1. Sistemas propios de logística inversa: Como el nombre indica, se trata de empresas que diseñan, desarrollan, gestionan y controlan las actividades asociadas a la recuperación de los productos. Habitualmente, son artículos complejos diseñados para una posterior recuperación de los mismos o de sus componentes. No es necesario que todas las actividades sean ejecutadas por la empresa fabricante, es usual que las tareas de recogida y transporte las realicen terceros.
    2. Sistemas ajenos de logística inversa: Se considera ajeno cuando la gestión del proceso de recuperación de productos no es gestionado por la empresa que los introduce en el mercado. En este caso, el fabricante tiene dos opciones:
      • Participar en un sistema integrado de gestión: son organizaciones de miembros de la cadena logística de las mismas características (producto homogéneo de escaso valor unitario), que financian el sistema de logística inversa de acuerdo con su participación para la recuperación de artículos que no se emplean.
      • Operadores logísticos: Las empresas que requieren los servicios de terceros para el desarrollo de su logística inversa suelen ser aquéllas en las que las funciones logísticas tradicionales también están en manos de terceros.

Es un placer, Antonio, contar con maestros como tú.

Un comentario sobre «Aprovechando el desecho»

  1. Antonio Perez Carmona

    Me siento muy feliz cuando compruebo que el “alumno” supera al “maestro”

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