Cadenas tensas

Estamos en un momento que no podemos obviar. Un momento muy especial, que nunca habíamos vivido y que no sabemos realmente cómo evolucionará (aunque tenemos la experiencia de países que nos preceden en la crisis). Momentos tensos, de histeria, en los que la gente no entra en razón y hace cosas impulsivas, sin pensar en consecuencias o en el de al lado. En los momentos de crisis sale lo mejor y lo peor del ser humano. Eso es así.

Así que hoy toca hablar de las cadenas tensas. Una cadena tensa no significa que haya tensión en la compra o en la distribución, que no haya recursos o que no haya mercancías para abastecer a la población. El concepto tensión aplicado a una cadena logística hace referencia a la gestión de la mercancía para evitar sobrealmacenamiento en ningún sitio. Y se llama tensión en analogía a una cuerda. Si una cuerda no está tensa, en algún sitio se le forma una panza y incluso llegando a apoyarse en el suelo y a acumularse allí. Sin embargo, si está tensa, no el espacio que ocupa es mucho menor, sólo ocupa lo que realmente necesitaría.

En la logística de los productos de consumo de primera necesidad, se intenta que en cada sitio haya exactamente lo que se necesita, básicamente para intentar disminuir el desperdicio de esos bienes. Incluso en casa eso nos lo aplicamos, casi de forma intuitiva. Nadie compra productos muy por encima de sus posibilidades, porque al final, se pondrán malos y será dinero tirado. Se va comprando a medida que se va necesitando. Tampoco tenemos en casa lugares habilitados para almacenar muchos productos o preparados con atmósfera controlada para conservar los frescos en óptimas condiciones.

Pues los supermercados hacen lo mismo. Los supermercados tienen las líneas de venta y un pequeño almacén desde donde reponen la mercancía de los lineales. Este almacén no es capaz de soportar más de un día. Es lo justo para ir reponiendo lo que se va comprando. Estos almacenes pequeños se abastecen desde almacenes logísticos bien preparados, con cámaras de atmósfera controlada, espacio suficiente, instalaciones preparadas. Estos grandes almacenes logísticos suelen estar ubicados en sitios estratégicos para la marca, en función de los supermercados que tengan. Aquí hay dos tendencias que son igualmente válidas y que no tienen una decisión única: la opción de poner almacenes logísticos relativamente pequeños que suministren una serie de supermercados en un área geográfica relativamente reducida o bien la decisión de poner grandes almacenes logísticos que suministren a un área logística muy grande. La primera opción aumenta el coste de almacenaje general (tiene más almacenes y por lo tanto, más coste), pero reduce el coste de la distribución (porque están mas cerca). La segunda opción, justo lo contrario, aumenta el coste de la distribución, reduciendo el coste de almacenamiento. No hay una solución única a la ecuación. Cada empresa, cada cadena de supermercados, tendrá su solución y sus propios almacenes. Esto se llama “diversidad”, de forma que la competencia garantiza aún más el abastecimiento de la población: una caída de una cadena de supermercados no afecta al abastecimiento general, sólo de esa cadena.

La cadena logística desde estos almacenes funciona de la siguiente forma: cuando en el inventario de bienes de un supermercado (que ya está automatizado desde la propia caja) se detecta que un producto se está quedando sin existencias (no cuando se queda sin ellas, sino cuando estima que queda lo que se vende en el tiempo que tarda en llegar un nuevo suministro), automáticamente lanza un aviso para realizar el pedido al almacén central, que pone en marcha el proceso de suministro al supermercado. Si todo va bien, el vehículo que trae el pedido llegará al supermercado antes de que se quede sin existencia, se repondrá y el cliente ni se entera de este proceso. Siempre hay de todo. Si se produce una avalancha no controlada, puede haber ciertos momentos sin productos en los lineales, pero únicamente el tiempo que tarde el camión en llegar con el nuevo abastecimiento.

A eso se le llama logística “tensa”, el flujo de los productos se va ajustando a las compras y se va reponiendo a medida que se va gastando. Así se ahorra almacén y se evita el desperdicio de producto, que al final son pérdidas que pagamos entre todos en los productos que compramos.

Al flujo desde el almacén intermedio al supermercado se le llama “última milla” y es un concepto logístico que está muy en boga últimamente, dado que, al tener que meter vehículo de reparto hasta los supermercados, sufre las restricciones medioambientales y de circulación que están imponiendo las ciudades en los últimos años. En las grandes ciudades suele obligarse a suministrar a los supermercados por la noche, por lo que, en el caso de tener avalanchas de compras de determinados productos en algunos momentos, puede notarse falta de suministro en los lineales, dado que el  camión no podrá llegar hasta la noche siguiente (en determinados casos, se hace el suministro en vehículos más pequeños: en casos de necesidad, el ingenio se agudiza). Pero esto no implica que no haya productos. Es que no está en ese supermercado en ese momento, va en camino.

¿Y como se suministran los almacenes logísticos? Aquí, cada empresa tiene su proveedor de productos y acuerda con ellos unas entregas en función de las ventas que tengan. Estas entregas también se intentan “tensar”. En este caso, cuando la existencia del almacén logístico es menor que lo que se estima en venta en el tiempo que tarda en un nuevo suministro, automáticamente se lanza un aviso o, incluso, el pedido directamente. Es una forma de garantizar la que los productos que tenemos son más frescos o recién fabricados.

En el fondo, hacemos lo mismo cuando compramos: si vamos a comprar pan de molde, nos solemos llevar el que tiene la fecha de caducidad más lejana. El más fresco. Pues cuanto más tensa sea la cadena, más fresco será el producto que nos llevamos a casa.

En el suministro a estos almacenes intermedios, entran en juego, también, otros agentes de la cadena logística: los puertos. La mayoría de la mercancía que se consume entra por los puertos, bien en contenedor bien en Ro-Ro. El trabajo de los puertos y su envío a los almacenes intermedios es clave para garantizar el suministro y su abastecimiento. Por eso es tan crítico para todos el tema de las huelgas de la estiba, porque bloquean puntos clave para el país. Mientras no se cierren fábricas o puertos, la cadena tiene el suministro garantizado. Afortunadamente, esto no ha pasado ni está previsto que pase, pues, aunque lleguen mercancías, éstas no llegan con personas. De hecho, y a modo de ejemplo, la mercancía que se cruza con Marruecos (que en su gran mayoría va en camión sobre el barco), no suele cruzarse con el conductor, sino que se deposita el remolque en el barco y cuando llega a España, otro conductor coge ese remolque y lo lleva al destino.

Volviendo a los supermercados. ¿Como afectará esta crisis al abastecimiento de productos? Pues más allá de la histeria colectiva de las compras masivas de estos primeros días y de dejar los lineales sin productos por no dar tiempo a los camiones a llegar a reponer, en principio no debe haber problemas de abastecimiento.  Los camiones llegarán como están llegando hasta ahora y abastecerán los supermercados. Que la cadena sea tensa no implica que deba haber tensión… simplemente que se ajustará para evitar tirar productos. Por cierto, lo que deberíamos hacer en casa cada uno de nosotros. Si aplicamos el sentido común a la vida cotidiana todo será mucho mejor para todos. Mucho ánimo, paciencia y #QuédateEnCasa.

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